Abril 24 de 2018

Salud Sexual y Reproductiva en la ruralidad colombiana

Colombia en materia normativa y de política pública reconoce la importancia de implementar la educación sexual integral en el desarrollo de las distintas etapas de la vida de las personas, teniendo en cuenta sus diferencias culturales, geográficas, generacionales, entre otras.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) 2015, existe una diferencia de 6 puntos porcentuales entre el porcentaje de mujeres de 13 a 19 años que alguna vez han estado embarazas en la zona urbana (12.2%) y la zona rural (18.6%).

En cuanto el acceso a educación integral de la sexualidad, en este mismo grupo de edad, existe una diferencia de 9 puntos porcentuales entre las mujeres que necesitan acceder a mayor información y educación relacionada con la sexualidad en la zona urbana (36.7%) y la zona rural (46.0%).

En el 2012, a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones PAI, el gobierno introdujo el “Esquema Nacional de Vacunación contra el Virus del Papiloma Humano-VPH”. Este programa ha demostrado ser uno de los mejores en América Latina; sin embargo, Colombia pasó de ser uno de los países con más altas tasas de vacunación en contra del VPH a tener coberturas muy bajas.

Esta situación preocupa a muchas entidades, pues puede verse reflejado en un problema de salud pública en el futuro. Muchas familias aún consideran que la vacuna puede hacerles daño a sus hijas.

Las vacunas salvan vidas y son costo-efectivas. El cáncer de cérvix es uno de los tres de mayor contribución en la mortalidad de las mujeres colombianas.

La violencia sexual afecta a 8% de las mujeres y al 1% de los hombres; además, el 6% de las mujeres y el 11% de los hombres legitiman la violencia contra la mujer y un 4% de las mujeres y 11% de los hombres afirman que prefieren tener un hijo delincuente que homosexual.

La violencia basada en género como máxima expresión de las inequidades de género, son más evidentes en escenarios alejados de las grandes urbes, donde las posturas conservadoras y tradicionalistas siguen privilegiando lo masculino, sobre lo femenino, perpetuando las relaciones de poder y dominación.

Desde Así Vamos en Salud se presentan las siguientes líneas de acción a partir del reconocimiento de la importancia de acelerar el desarrollo sostenible y acercar la política pública de salud sexual y reproductiva a las poblaciones en áreas rurales:

  • La educación sexual integral previene los embarazos tempranos, no deseados, reduce la mortalidad materna y contribuye con la eliminación de estereotipos de género que propician y legitiman la violencia de género, en particular contra las niñas y mujeres más jóvenes.
  • Existe la necesidad expresa de mejorar la salud sexual y reproductiva de las poblaciones que históricamente han sufrido de exclusión, como la población rural, además, de mejorar la calidad y oportunidad en el acceso a servicios básicos de salud sexual y reproductiva, en particular para niñas y mujeres jóvenes viviendo en área rurales.
  • Fortalecer el programa de prevención integral de cáncer de cuello uterino, pues la evidencia científica muestra que las vacunas en contra del VPH pueden salvar vidas.
  • Eliminar violencias de género. La violencia es prevenible en todas sus formas, de igual forma, la construcción de una paz territorial implica trabajar en el abordaje de los retos que trae el posconflicto en las regiones colombianas, como la eliminación de las violencias de género.

Datos relevantes:

  • Cobertura de vacunación contra el VPH 2017: 16%
  • Porcentaje de mujeres que han oído acerca del VPH:  zona urbana (44.4%); zona rural (35.9%)
  • El cáncer de cérvix es uno de los tres de mayor contribución en la mortalidad de las mujeres colombianas.