Mayo 4 de 2018

La Salud Mental y la ruralidad en Colombia

“La salud mental se define como un estado dinámico que se expresa en la vida cotidiana a través del comportamiento y la interacción, de manera tal que permite a los sujetos individuales y colectivos desplegar sus recursos emocionales, cognitivos y mentales para transitar por la vida cotidiana, para trabajar, para establecer relaciones significativas y para contribuir a la comunidad.”

El 27,5% de los hogares en el área rural se encuentran en pobreza extrema, por su parte en el área rural hay una menor satisfacción en las relaciones humanas en general, con relación al área urbana, especialmente en la población entre 18 a 44 años. Respecto a los trastornos mentales durante la vida, la población del área rural presenta una menor prevalencia en los diferentes grupos etáreos, así como en las diferentes patologías.

Uno de los grandes retos a nivel de salud mental en el área rural es asegurar el acceso a los servicios de salud mental, en tanto que, barreras estructurales como localización geográfica lejana o los costos para el transporte son entre otros, algunos limitantes para el acceso real en salud. Así mismo, lo son las rutas de atención poco claras y desarticuladas con la atención primaria, la limitación de camas hospitalarias, los horarios de atención y la falta de personal adecuadamente capacitado en salud mental.

En el área rural hay una diferencia significativa entre la percepción de algún tipo de síntoma y la búsqueda de apoyo o ayuda, poniendo de presente importantes barreras actitudinales que son los mayores limitantes al acceso efectivo y llamando la atención a la necesidad de acciones promocionales y preventivas en salud mental para esta población con modelos comunitarios que impacten las necesidades particulares de ella.

Es necesario trabajar colectivamente en acciones cómo:

  1. Fortalecer la presencia del Estado en un marco de confianza con los ciudadanos, desde el reconocimiento y aporte de la diversidad cultural y de saberes.
  2. Impulsar el desarrollo de la infraestructura de escenarios culturales, deportivos, recreativos, escolares, entre otros.
  3. Fomentar el que hacer comunitario con acciones desde la familia hacia la comunidad, buscando impactar la cognición social de los individuos, aumentando el capital social, el empoderamiento individual y la resiliencia.
  4. Fortalecer la educación en salud, como un escenario c­­reador de acciones colectivas desde la mirada de salud mental positiva.
  5. Fortalecer las acciones de detección temprana que permitan el manejo pertinente de los problemas y trastorno mentales, garantizando acceso a la tamización, diagnóstico temprano y tratamiento oportuno.
  6. Reconocer los recursos y saberes:
    1. Identificar a los sabedores y saberes locales que actualmente están en los territorios y que protegen la salud mental de las comunidades.
    2. Desarrollar herramientas pedagógicas diferenciales para el trabajo en ruralidad, utilizando un lenguaje en contexto.

Algunos datos:

  • El 27,5% de los hogares en el área rural se encuentran en pobreza extrema.
  • La región con mayor prevalencia de pobreza es la Atlántica (21,0%). El promedio de personas por hogar es de 3,5 personas, donde el 23,7% tienen 3 personas y el 34,2% tienen 4 o 5, sin diferencias entre las áreas rural y urbana.
  • En el área rural hay una menor satisfacción en las relaciones en general con relación al área urbana, especialmente en la población entre 18 a 44 años.
  • La prevalencia de vida de cualquier trastorno mental en los adolescentes de la zona urbana es de 8%, en la zona rural es de 5%.
  • La proporción de adultos que han pensado en suicidarse en zona urbana es 7,0%, mientras que en la zona rural es de 5,0%, concluyendo este estudio que hay casi una relación de 2 a 1 en la zona urbana.