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Los residuos hospitalarios en Colombia PDF Imprimir E-mail

Recientemente y gracias a la atención de los medios de comunicación se ha hecho evidente que en Colombia existe un problema muy serio de disposición de residuos y de disposición de residuos hospitalarios en particular. Es de destacar la importante labor de los medios de comunicación porque tienen la capacidad de hacer visibles problemas que existen y que son una amenaza para la salud de los colombianos, pero que se encuentran latentes.
 
Ahora bien, hablar de desechos hospitalarios no es lo mismo que hablar de residuos peligrosos, ni los hospitales son los únicas instituciones que producen este tipo de desechos.

Recientemente y gracias a la atención de los medios de comunicación se ha hecho evidente que en Colombia existe un problema muy serio de disposición de residuos y de disposición de residuos hospitalarios en particular. Es de destacar la importante labor de los medios de comunicación porque tienen la capacidad de hacer visibles problemas que existen y que son una amenaza para la salud de los colombianos, pero que se encuentran latentes.
 
Ahora bien, hablar de desechos hospitalarios no es lo mismo que hablar de residuos peligrosos, ni los hospitales son los únicas instituciones que producen este tipo de desechos.

Vamos por partes: los hospitales producen – como muchas otras instituciones – todo tipo de residuos no peligrosos tales como desechos ordinarios, desechos orgánicos (restos de comida por ejemplo), papel, vidrio, latas, etc. También producen desechos peligrosos de diversa índole: medicamentos sobrantes, sustancias químicas como pueden ser reactivos utilizados en laboratorios clínicos, elementos cortopunzantes como pueden ser aquellos utilizados en procedimientos quirúrgicos, elementos biológicos como pueden ser vacunas sobrantes y elementos radiactivos. Finalmente tenemos desechos resultantes de procedimientos que pueden contener restos de tejidos o fluidos humanos como pueden ser agujas, catéteres, soluciones y equipos de venopunción (suero), drenes etc.

Cada uno de estos representa diferentes tipos de riesgos para el medio ambiente y la salud humana, uno de los cuales por ejemplo es el riesgo de contraer alguna enfermedad infecciosa al entrar en contacto con desechos arriba mencionados dependiendo del tipo de exposición.

El problema de los residuos en Colombia

El problema de los residuos hospitalarios se deriva del problema más general de la disposición de residuos sólidos, es decir basura en nuestro país. Hoy en día, en muchos municipios del país solamente existen botaderos de basura en donde se depositan todo tipo de desechos sin discriminación alguna. Solamente en el 2005 se reglamentó esta práctica y se determinó el cierre de todos los botaderos de basura no tecnificados. Sin embargo, de un total de más de 600 botaderos no tecnificados en el país solamente se ha cerrado una tercera parte. En nuestro país se generan aproximadamente 21,000 toneladas diarias de basuras, de las cuales casi un 20% va a parar a botaderos no tecnificados, son incineradas o simplemente son arrojadas a cuerpos de agua sin ningún tipo de tratamiento o separación.

Realmente hasta hace poco se ha empezado a reglamentar y a regular la disposición de residuos peligrosos en Colombia. El decreto 2676 de Diciembre 22 de 2000 reglamenta la gestión integral de los residuos hospitalarios y similares. En este se establecen obligaciones de los generadores para la desactivación, incineración y/o disposición adecuada de los desechos hospitalarios y desechos peligrosos en particular.

Existe un gran número de instituciones prestadoras de servicios de salud  (IPS) en el territorio nacional. Estas varían en tamaño y complejidad y van desde un hospital general con cientos de camas y atención a grandes grupos de población hasta el pequeño laboratorio clínico local, pasando por las clínicas especializadas. También están los consultorios de profesionales independientes. En su gran mayoría, estos son generadores de residuos peligrosos. Dichas IPS como parte de su proceso de habilitación deben tener un plan de manejo integral de residuos. Plan, que en algunos casos no pasa más allá del papel en donde está escrito, y los reportes periódicos a las autoridades sanitarias tampoco pasan de ser un papel llenado a última hora para cumplir un requisito.

Para complicar más las cosas, varios tipos de establecimientos además de las IPS pueden ser generadores de este tipo de residuos. Aquí se pueden incluir establecimientos veterinarios, centros de estética y hasta funerarias. Como se podrán imaginar, el control que deben ejercer las autoridades es muy complejo y extenso. Por esta misma razón es difícil que este control sea exhaustivo.

Por si fuera poco, existe un gran número de establecimientos informales o incluso ilegales en donde se realizan actividades que también pueden generar este tipo de residuos como por ejemplo sitios de aborto ilegal.

Por lo tanto no sorprende que recientemente se hayan encontrado varios “depósitos” de este tipo de residuos en varios puntos de la geografía nacional. Estos, bien podrían ser solamente la punta del iceberg en materia de disposición inadecuada. El problema más grave radica en el hecho de que el riesgo que representan muchos de los residuos puede permanecer  intacto en el tiempo y afectar a las personas muchos años en el futuro. En este sentido bien vale la pena hacer investigaciones sobre el consumo de insumos de salud, su ciclo de vida y su destino final. Saber donde puede haber este tipo de residuos y emprender acciones para neutralizarlos.

Posibles soluciones al problema

Se debe propender por lograr un control efectivo de la disposición inadecuada de este tipo de residuos por parte de los generadores y por lo tanto reducir la amenaza que esto pueda representar para la salud pública y el medio ambiente se debe educar y sensibilizar a la comunidad generadora de estos residuos para que, a conciencia haga un manejo adecuado de los mismos.

También se deben simplificar y optimizar los procesos de disposición de manera que no representen una carga adicional y compleja de llevar a cabo por parte de los generadores, o excesivamente costosa para los mismos. Estos elementos van en contra de una política efectiva y eficaz.

Finalmente, de debe divulgar, educar y sensibilizar a la comunidad para que ellos sean los encargados de reconocer, denunciar y controlar la disposición inadecuada de residuos peligrosos. En este último sentido se deberán también divulgar las herramientas que tienen los ciudadanos a su alcance para ejercer este control.

 Por: Juan Carlos Correa, MD, MPH
Director Salud Comunitaria
Fundación Santa Fe de Bogotá

 
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