Juan
Pablo Uribe Restrepo, MD
Director Gestión Integral Corporativa
Fundación Santa Fe de Bogotá
juribe@fsfb.org,coEn
días pasados y gracias a un tímido despliegue en algunos de los
principales medios de comunicación, el país conoció los
resultados de la Sexta Encuesta de Percepción de las IPS
sobre las EPS realizada por la Asociación Colombiana de
Hospitales y Clínicas (ACHC, mayo de 2005) a un conjunto de
Empresas Promotora de Salud (EPS). Esta encuesta permitió
evaluar, desde la perspectiva de un grupo de prestadores
(hospitales y clínicas), el desempeño de las principales EPS en
aspectos tales como contratación, pagos, comunicación e
información, auditoria, calidad y confianza. La divulgación de
los resultados de este estudio anual fue seguida por la entrega,
también limitada y esporádica, de las conclusiones de otro par
de estudios similares: uno realizado por el Departamento
Nacional de Planeación y el otro por la Defensoría del Pueblo.
Que la ACHC se esfuerce por evaluar a sus principales clientes
estratégicos –los aseguradores– es algo que no debe sorprender y
que merece todo el reconocimiento. Es, sin duda, una iniciativa
valiosa para el sector. Pero, que esta encuesta sea uno de los
pocos instrumentos de información pública sobre la función del
aseguramiento en el país, sí es algo que llama la atención y que
no debe seguir pasando desapercibido.
La información que requiere el país sobre la función de
aseguramiento no se limita a aspectos contractuales (foco
natural del interés de la ACHC) o financieros (por ejemplo, los
márgenes de solvencia que acaparan la mayor parte del esfuerzo
de la Superintendencia Nacional de Salud). Debe, ante todo,
centrarse en indicadores que reflejen el grado de beneficio
aportado por el asegurador a la salud de su afiliado o
beneficiario. Por ejemplo, es fundamental que estén disponibles
al público indicadores que orienten sobre la oportunidad de
citas médicas y cirugías programadas, la suficiencia en la
entrega de los medicamentos, la satisfacción con el servicio y
la efectividad en el adelanto de actividades de promoción de la
salud y prevención de la enfermedad, entre otros.
Este requerimiento no es trivial. Con la Ley 100 de 1993 la
función del aseguramiento se volvió uno de los pilares
fundamentales para garantizar mejor salud para los colombianos.
En efecto, el aseguramiento se convirtió en un instrumento
central de la política pública para promover la calidad de la
atención en salud, garantizar la protección financiera de los
ciudadanos ante el riesgo de enfermar, llenar sus expectativas
frente a los servicios de salud y asegurar una mayor eficiencia
en el uso de recursos sectoriales, siempre limitados. ¿Están
contribuyendo las EPS a éstos logros? Qué tanto? ¿Cuáles son
aquellas que lo hacen mejor? ¿Cuáles son sus tendencias anuales?
Estas preguntas no son caprichosas, si se tiene presente otro de
los elementos centrales en el diseño de la Ley 100: la libertad
de elección de aseguradores y prestadores por parte de los
ciudadanos. Es la gente, preocupada por su salud y la de sus
seres queridos, quién debe elegir anualmente en qué entidad
deposita la responsabilidad de velar por su aseguramiento. Para
que esta libre elección sea real y efectiva, es fundamental que
exista información pública al respecto.
Pero el interés por llenar este vacío no se debe agotar en los
usuarios. A los empresarios también debiera interesarles
garantizar la efectividad de sus contribuciones obligatorias en
salud y, por ello, deberían promover iniciativas que contribuyan
a mejorar la calidad de la función aseguradora (como, en efecto,
lo hacen en otros países). Lo mismo debe suceder con las
autoridades locales, regionales y nacionales, responsables de
garantizar que esta función cumpla su propósito social y agregue
valor. E, incluso, los mismos aseguradores, comprometidos con
mejorar día a día la calidad de sus servicios e interesados en
diferenciarse por ello, deberían liderar estos esfuerzos.
Así las cosas ¿por qué toma tanto tiempo proveer al país y al
sector de indicadores útiles sobre la función de aseguramiento?
Este es, sin duda alguna, un vació importante qué llenar para
saber cómo vamos en salud. |