Noviembre 26 de 2014

Tensiones en las decisiones en Salud Pública en el sistema de salud colombiano: El bien común en confrontación con los intereses y prácticas particulares.

En un libro de 502 páginas, la investigación liderada por la Universidad de Antioquia sobre las tensiones en las decisiones en Salud Pública describe cómo el ánimo rentista, el clientelismo y la rotación de personal, entre otros factores, llevan a decisiones equivocadas que se traducen en la interrupción de programas que son acertados.

No es un secreto que el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) está en coma o agoniza; precisamente por su estado crítico es que permanece en la agenda pública y es centro de debate nacional; irónicamente ese es uno de los pocos avances del sector en los últimos 20 años.

Esa es una de las fuertes conclusiones consignadas en la investigación 'Tensiones en las decisiones en Salud Pública en el sistema de salud colombiano: el bien común en confrontación con los intereses y prácticas particulares', que tuvo por objetivo analizar, en el contexto del SGSSS colombiano, el proceso de toma de decisiones en asuntos de Salud Pública (SP). El estudio, que duró 3 años en elaboración,fue realizado por17 investigadores liderados por la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, contó con la participación de la Universidad Nacional de Colombia (sede Bogotá), la Universidad Santo Tomás (sede Medellín) y la Universidad de Illinoisycon cofinanciación de Colciencias.

Fueron entrevistados un total de 102 profesionales de la salud y de otras disciplinas vinculados a procesos de dirección estratégica o al desarrollo de políticas y programas en SP; también a grupos focales como las Secretarías de Salud Municipal, Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS), Empresas Promotoras de Salud (EPS) públicas y privadas, organizaciones de la sociedad civil, Concejo Municipal, entidades de control y del sector académico vinculadas asuntos y/o programas de SP.

Los investigadores a cargo de la tarea se preguntaron -como seguramente lo hace la mayoría de los colombianos- por qué si la Ley 100 de 1993 permitió una cobertura de casi el 95 por ciento de la población, incrementó los recursos para la salud,aumentó la infraestructura privada para la provisión de servicios y permitió un mayor posicionamiento de la salud en la agenda de las personas y la comunidad en general, los indicadores y condiciones de SP continúan siendo negativos.

La razón es que el sistema de SP actual es asumido, predominantemente, como una fuente de rentabilidad financiera. Esto conlleva a una toma de decisiones centrada en la lógica del mercado, que no da cabida a las acciones prioritarias de la comunidad. Así es como se han desestimulado programas como el de vacunación, por ejemplo, porque ofrecer a la población un esquema completo, genera gastos.

La rotación, un problema mayor

Si bien se conocen los alcances de la corrupción en el sistema de salud, la investigación arrojó una situación conocida pero no tan estudiada: la intervención de los partidos políticos y los agentes privados no solo genera poca capacidad institucional y liderazgo de las autoridades de salud, sino que lleva a una rotación de personal no idóneo, tanto en el nivel profesional como operativo y gerencial.

En las seis ciudades que analizaron los investigadores (Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Leticia, Medellín y Pasto) se identificó que los intereses políticos clientelistas y de entidades privadas interfieren en la política y gestión de la SP, aunque no se desarrolla igual en todas. Por ejemplo, en Barranquilla, al tiempo que respaldan los grupos empresariales de la salud, los grupos políticos se lucran de las cuotas y prebendas burocráticas de entes públicos y privados del sector. En Bucaramanga, los partidos políticos influyen en las decisiones al intervenir los contratos y el nombramiento de cargos, con personal muchas veces no idóneo, en dependencias de la Alcaldía.

En cuanto al personal operativo, una gran parte de las contrataciones laborales son a término definido y a corto plazo, sin seguridad social, lo que genera bajas condiciones laborales y alta rotación del personal, afectando así la continuidad de los programas y el desempeño tanto individual como institucional. Algunos de los entrevistados mencionaron que existe una importante relación entre las condiciones laborales y la actitud y calidad del desempeño de las personas.

Individualidades que consiguen resultados

Si bien la falta de una política global en SP y de continuidad, generada por lo antes descrito, arroja un panorama desolador, existen otros enfoques y prácticas de resistencia. Son aquellos llamados por la investigadora principal Gloria Molina "héroes de la salud". Es el personal que, a pesar de verse enfrentado y bloqueado por el ánimo rentista, se pone la camiseta y busca continuar o poner en marcha modelos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

Es el caso del programa 'Salud a su Hogar', luego 'Salud a su Casa', fomentado por las autoridades de salud en Bogotáy que se ha mantenido a pesar del cambio de administraciones. Desde 2004 las autoridades le han apostado a la Atención Prioritaria en Salud (APS) combinando los determinantes sociales de la salud con los enfoques diferencial, de calidad de vida, de equidad, de género, de promoción y de ciclo vital humano, entre otros. A partir de 2012, el programa cambió su enfoque, estrategias y operacionalización y pasó a llamarse 'Territorios Saludables'.

En todas las ciudades se encontraron casos particulares. Sin embargo, en general los programas son de corto plazo, discontinuos, fragmentados e independientes unos de otros, lo que genera duplicidad de esfuerzos y recursos. Además, hay pocos avances en el monitoreo y la evaluación de los procesos, de sus resultados e impactos.

La gran causa de esta discontinuidad en los programas se da porque las políticas públicas son de gobierno y no de Estado y porque no siempre corresponden a las prioridades en salud de la población. La ausencia de esta política global da cabida a las brechas que sin duda han sido bien aprovechadas por los corruptos y los clientelistas.

Autores:

Gloria Molina Marín (Investigadora principal)
Andrés Ramírez Gómez
Adriana María Ruiz Gutiérrez
Karen Peters
André Noel Roth Deubel
Iván Felipe Muñoz Echeverri
Julián Vargas Jaramillo
Yomaira Higuita Higuita
Paola Andrea Álvarez Ochoa
Ariel Orozco Arbeláez
Juan José Moncada Carvajal
Tatiana Oquendo Lozano
Víctor Eliécer Bula Gutiérrez
Merly Viviana Flórez García
Lina Marcela Gómez Bedoya