Julio 29 de 2015

Seguridad alimentaria y nutricional, Colombia avanza pero aún falta

La Hoja de Alimentos de Colombia muestra al país como autosuficiente en materia alimentaria. A pesar esto, datos del DANE y de la encuesta ENSIN 2010 dicen que, en promedio, el 42.7% de los hogares presentan inseguridad alimentaria. Las cifras alrededor del tema son esperanzadoras en la disminución del hambre en menores de cinco años y preocupantes en el caso de la obesidad y el sobrepeso.Tema a propósito del Día del Nutricionista que se celebra en agosto.

El país le puso foco a la seguridad alimentaria desde que se incluyó en la agenda pública nacional el derecho a no padecer hambre y a tener una alimentación adecuada, el deber que tiene la persona y la familia de procurarse una alimentación apropiada y la necesidad de contar con estrategias sociales para afrontar los riesgos. El Conpes Social 113 de 2008 definió la seguridad alimentaria como "la disponibilidad suficiente y estable de alimentos, el acceso y el consumo oportuno y permanente de los mismos en cantidad, calidad e inocuidad por parte de todas las personas, bajo condiciones que permitan su adecuada utilización biológica, para llevar una vida saludable y activa".

Para lograr esa disponibilidad, acceso y consumo de alimentos se crearon tres herramientas. La primera, la Comisión Intersectorial de Seguridad Alimentaria y Nutricional (CISAN), entidad que coordina las acciones de los diferentes actores en el territorio nacional; la segunda, el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (PNSAN 2012-2019) y de planes territoriales de la misma y, por último, el Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Colombia (OSAN), que obtiene datos suficientes y constantes sobre el tema.

Los resultados de estas acciones han ayudado a generar una hoja de ruta más clara, en la que las diferentes entidades involucradas pueden trabajar de manera conjunta. Por ejemplo, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en conjunto con la FAO, actualizó la Hoja de Balance de Alimentos (HBA), algo que no se hacía desde 1991. Gracias a esto, ahora las 22 entidades del Estado, relacionadas con las áreas de producción, consumo y distribución de alimentos, cuentan con el análisis de 14 grupos de alimentos que consumen los colombianos. "Las Hojas de Balance de Alimentos son un instrumento básico para estimar la prevalencia nacional de subalimentación", explica Santiago Mazo Echeverri, asesor Nacional en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO en Colombia.

Esta Hoja dio a conocer, por ejemplo, que las carnes y grasas son la base de la alimentación de los colombianos y que La Guajira, la costa pacífica y Guainía son las zonas del país en donde la producción de alimentos es baja y el acceso a una alimentación balanceada es difícil. "Nos preocupa que así como crece el aporte de proteína también crece el consumo de grasas de origen animal. En el año 2010 veíamos que más o menos un 50 por ciento de la población ya estaba presentando sobrepeso, al hablar de sobrepeso ya estamos hablando de riesgo de obesidad", declaró con preocupación Ana María Ángel, directora de Nutrición del ICBF.

Inseguridad alimentaria en un país autosuficiente

La Ley 1355 de 2009 señala el deber del Estado de trabajar por una alimentación saludable. "El término alimentación saludable se refiere a consumir todos los grupos de alimento sin excepción, teniendo en cuenta las porciones y frecuencia recomendada según la edad y el gasto de energía", define Katerine Villa, nutricionista y directora del proyecto del Centro Colombiano de Nutrición Integral.

Sin embargo, la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (ENSIN) 2010 muestra desigualdad en el acceso económico a la cantidad y calidad de los alimentos que requieren los colombianos para garantizar la seguridad alimentaria al interior de los hogares. En ese sentido, los hogares rurales y los que viven en las regiones Atlántica, Pacífica y en la región de la Amazonía y Orinoquía sufren en mayor magnitud y gravedad la inseguridad alimentaria, con prevalencias de 58.5%, 47.3% y 45.0% respectivamente. Los hogares con condiciones de vulnerabilidad como nivel 1 del SISBEN, bajo nivel de escolaridad del jefe del hogar y de su conyugue, el hacinamiento, entre otras, presentan mayores prevalencias de inseguridad alimentaria.

La HBA, como se mencionó, puso sobre la mesa el problema de la gestión de la distribución de los alimentos en zonas como La Guajira, la costa pacífica, Vichada y Guainía, donde la producción agrícola no es fácil.Las condiciones geográficas y la ausencia de infraestructura y logística de distribución son limitantespara obtener comida saludable. A este problema se suman las restricciones económicas que impiden no solo el financiamiento sino el acceso al grupo de alimentos que garantiza una dieta con la riqueza de nutrientes suficiente para disminuir los riesgos sobre la salud y la calidad de vida.

Por otro lado, Sara E. del Castillo, coordinadora OSAN, señala que las investigaciones sobre seguridad alimentaria deben cambiar la forma como recogen sus datos. Una investigación realizada por ella y un grupo de investigadores de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y de la Universidad Nacional de Colombia, financiada por Colciencias, afirma que la metodología con que Colombia viene calculando el índice de seguridad alimentaria desde 2005, está lejos de entregar un panorama preciso.

La experta propone como una alternativa complementar los estudios con métodos como el recordatorio 24 horas, cuyo propósito es evaluar periódicamente la nutrición de una persona o familia, a lo cual habría que sumar pruebas en las que se examinen las medidas del cuerpo humano y se las relacione con la alimentación (antropometría).

Desnutrición y obesidad conviven bajo el mismo techo

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el mundo se enfrenta a una doble carga de malnutrición que incluye la desnutrición y la alimentación excesiva. La primera, contribuye a cerca de un tercio de todas las muertes infantiles, mientras que las crecientes tasas de sobrepeso y obesidad en todo el mundo están asociadas a un aumento en las enfermedades crónicas como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Estas enfermedades están afectando con cifras crecientes a las personas pobres y las más vulnerables.

Colombia no es ajena a la problemática. Mientras avanza en temas de desnutrición las cifras de obesidad aumentan.El Informe de Seguimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2013 de la FAO asegura que la prevalencia en Colombia de la desnutrición global o bajo peso para la edad en menores de cinco años en 2010 fue de 3.4%, lo cual implicó un avance del 86.7% hacia la meta del milenio a 2015. "Los principales logros se han visto en la reducción de la desnutrición crónica (baja talla para la edad) y en la desnutrición global (bajo peso para la edad) en menores de 5 años", afirma Echeverri.

Por otra parte, un estudio del OSAN halló que alrededor de un 25 por ciento de los niños y un 20 por ciento de las niñas tienen sobrepeso. El tema se viene trabajando desde 2009, bajo la Ley 1355 en la que se define la obesidad, junto con las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a esta. Unas y otras son contempladas en la norma como una prioridad de salud pública.

Y es que contrario a la idea general de que la obesidad se da por exceso en la alimentación, lo cierto es que en la mayoría de los casos se presenta por mala nutrición. Los expertos coinciden en explicar que antes de disminuir sus raciones las familias buscan comprar los productos más baratos.
Se ha encontrado una relación inversa entre la densidad energética de un alimento y su costo por caloría. Es decir, que las calorías aportadas por las grasas, azúcares y harinas refinadas suelen ser las más baratas.

Estos hábitos alimenticios, unidos a una escasa actividad física, tienen como resultado un crecimiento brusco de la obesidad infantil, al tiempo que los problemas de la desnutrición continúan sin resolverse. Por ello es fácil encontrar en una misma familia a un niño desnutrido y una madre o un padre con sobrepeso.

Los cinco ejes de la seguridad alimentaria

Los ejes que definen la Seguridad Alimentaria en el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional son:

1. Disponibilidad de alimentos: cantidad de alimentos con que se cuenta a nivel nacional, regional y local. Está relacionada con el suministro suficiente de estos frente a los requerimientos de la población y depende fundamentalmente de la producción y la importación.

2. Acceso: la posibilidad de todas las personas de alcanzar una alimentación adecuada y sostenible.

3. Consumo: alimentos que comen las personas y están relacionados con la selección de los mismos, las creencias, las actitudes y las prácticas.

4. Aprovechamiento o utilización biológica de los alimentos: se refiere a cómo y cuánto aprovecha el cuerpo humano los alimentos que consume y cómo los convierte en nutrientes para ser asimilados por el organismo.

5. Calidad e inocuidad de los alimentos: características de los alimentos que garantizan que sean aptos para el consumo humano, que exigen el cumplimiento de una serie de condiciones y medidas necesarias durante la cadena agroalimentaria hasta el consumo y el aprovechamiento de los mismos.