Febrero 26 de 2015

Para que los moscos no nos piquen, la educación es el camino

Frente al avance de las Enfermedades Transmitidas por Vectores (ETV), cuya más reciente manifestación es la epidemia del chikungunya, se impone una tarea de promoción y prevención enfocada en las comunidades urbanas.Las autoridades locales tienen la gran responsabilidad de informar y educar sobre cómo actúan estas enfermedades.

"El virus del chikungunya vino fue para quedarse en Colombia". La sentencia es ni más ni menos que de José Fernando Valderrama, subdirector de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud y Protección Social, uno de los principales responsables del control de esta enfermedad, que en menos de un año ha afectado a cerca de 190.000 personas en todo el país.

El chikungunya es apenas la más reciente de las cinco Enfermedades de Transmisión por Vectores (ETV) que se ha instalado en Colombia. Junto con el dengue, la malaria, la enfermedad de chagas y la leishmaniasis representa una amenaza permanente para el 90 por ciento de la población que habita regiones del país por debajo de los 2.000 metros sobre el nivel del mar.

Colombia está en una situación geográfica muy particular, pues está ubicado en una zona tropical que presenta todas las características ecoepidemiológicas para que tenga una alta incidencia de las ETV. A nivel mundial, América Latina es considerada una de las zonas de más alto riesgo para que se incrementen algunas enfermedades transmitidas por vectores como el dengue, el chikungunya, la malaria, la enfermedad de chagas, la leishmaniasis y la fiebre amarilla (Ver Infografía: '5 mosquitos-5 formas de prevención)

Por ser un país endémico, el Ministerio de Salud ha priorizado la atención de este tipo de enfermedades en el Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021. Según Valderrama, del Ministerio de Salud, Colombia es uno de los países pioneros en la implementación de estrategias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la prevención y control de estas enfermedades, particularmente a través de la implementación de la Estrategia de Gestión Integrada (EGI) para ETV.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud (INS) se encarga de realizar la vigilancia epidemiológica en todo el país, como un brazo del Ministerio de Salud, que es el que diseña las políticas y las campañas que se implementan en todo el territorio nacional, tal y como se observa hoy en día en el caso del chikungunya. El INS es el encargado de ubicar a los pacientes infectados, realizar los análisis epidemiológicos en campo y la investigación respectiva, y remitir toda la información para la toma de decisiones.

Así son las ETV

Las ETV las transmite un vector, que generalmente es un mosquito: en el caso de dengue, chikungunya y fiebre amarilla es el Aedes; en malaria esAnopheles; en la enfermedad de chagases el llamado 'Pito' y en la leishmaniasis es el Flebótomo o Jején. (Ver Poster Enfermedades Trasmitidas por Vectores).

"La mayoría de las ETV son un problema de género porque lo transmiten las mosquitas (Aedes, Anopheles, flebótomo son mosquitas), que necesitan sangre para poner huevos; el macho solo se alimenta de los néctares de las flores, por eso el virus tiene parte de su ciclo de vida en la mosquita", afirma Gabriel Carrasquilla, investigador asociado al Centro de Estudios e Investigación en Salud (CEIS) de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

De acuerdo con su experiencia y estudios adelantados, en este momento la ETV que más mortalidad causa en Colombia es el dengue, entre 20 y 40 muertes por año de 100.000 casos presentados. "El año que más hubo muertes por dengue fue en 2010 por un brote epidémico, 256 muertes, y en 2013 que hubo 150 muertes. Son cifras que no deberían existir porque un dengue bien manejado desde el comienzo debería prevenir más muertes", dice Carrasquilla.

A pesar de que la malaria no se encuentra dentro de las principales causas de muerte en Colombia, ni genera el mayor número de años perdidos debido a discapacidad, la importancia de su monitorización y control radica en que es una entidad completamente prevenible y de fácil tratamiento. Además, es una de las enfermedades transmitidas por vectores que pueden incrementarse por los cambios climáticos.

Aunque estos factores y las cifras son preocupantes, distan mucho del millón de muertes que produce la malaria en todo el mundo, pero particularmente en el África. En el caso de la fiebre amarilla no se reportan casos desde el 2007, gracias a una campaña muy grande de vacunación y vigilancia realizada en las zonas de mayor riesgo que son zonas selváticas, donde se encuentra el mosquito vector. El chikungunya, por su parte, no tiene efectos mortales en los pacientes infectados.

Los síntomas son muy diferentes en todos los casos. Aunque la malaria, el dengue, el chikungunya y la fiebre amarilla empiezan con fiebre, la malaria genera una fiebre con escalofríos muy fuertes con picos entre 3 y 4 días. El dengue,a su vez, produce fiebre, pero no tanto escalofrío; un dolor de cabeza detrás de los ojos y un brote muy característico. El chikungunya produce fiebre y dolor de cabeza normal, pero además tiene una característica muy particular y es el dolor en las articulaciones, algo así como una artritis muy dolorosa. En el caso de la fiebre amarilla se produce una fiebre y una hepatitis muy severa, pues el virus va directo al hígado, por eso la persona se pone amarilla y la mortalidad es muy alta.

En todos los casos serán exámenes de sangre como el hemograma y pruebas más específicas los que permitirán confirmar el diagnóstico y hacer un seguimiento a la evolución de cada enfermedad.

Enfermedades urbanas

Un tema que puede ser cada vez más preocupante es el hecho de que tanto el dengue como el chikungunya son enfermedades que se transmiten en zonas urbanas. El año pasado se vio el avance de la enfermedad en ciudades como Cali, Cúcuta o Girardot. La malaria y la leishmaniasis, así como la enfermedad de chagas, en cambio, se dan más en zonas rurales, donde las precarias condiciones de vida de la población influyen mucho.

"Hay una tendencia creciente en los próximos años a que estas enfermedades estén más concentradas en zonas urbanas. En el caso del dengue son cuatro serotipos, cuatro virus diferentes y puede ser mortal. El chikungunya solo da una vez en la vida, pero a la mosquita que lo transmite le gusta la ciudad, las aguas limpias, el calor y además pica dentro de la vivienda", sostiene Marcela Mercado, Coordinadora del Grupo de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Instituto Nacional de Salud.

El aumento de la temperatura por efectos del cambio climático es uno de los factores determinantes del dengue, la malaria y el chikungunya, ya que el mosquito trasmisor vive en áreas templadas y se adapta al cambio climático, lo que aumenta el riesgo de más población afectada. "90% del territorio colombian o está por debajo de los 2.000 metros y ya el mosquito vive a esas alturas. El Anopheles se ha reportado hasta los 1.800 metros y el Aaedes hasta los 2.000 metros y si continua el cambio climático, en 50 años tendremos transmisión de dengue en Bogotá", explica el doctor Carrasquilla.

Pero, sin duda, el factor de más alto riesgo son los lavaderos o albercas que se encuentran en las viviendas de las zonas urbanas, pues allí se establecen los criadores de los mosquitos vectores y es el sitio ideal para su reproducción.

Estudios hechos por el CEIS en Girardot, Armenia y Arauca han evidenciado que los principales lugares de reproducción del Aedes son los lavaderos. Donde se almacena agua limpia, debajo del fregadero se posan los criaderos del mosquito en un 80% de los casos.

La Fundación Santa Fe, en conjunto con el Ministerio de Salud, la Gobernación de Cundinamarca y el municipio vienen impulsando una intervención en Girardot, poniendo mallas con insecticida en los lavaderos, anjeos, toldillos y cortinas, con lo que esperan tener resultados positivos en poco tiempo.

"Ante el riesgo latente de estas enfermedades, lo que falta es más educación para que la población se apropie de eso y tome las acciones del caso, pero también hay que buscar eliminar los criaderos y eso requiere una inversión importante", asegura Carrasquilla.

También es importante tener en cuenta que las enfermedades están relacionadas con las épocas de lluvias que se dan en el país. Según estudios adelantados por el CEIS, después de lluvias el dengue tiene un pico de ocho semanas y la malaria de 14 semanas, ya que cuando deja de llover los charcos quedan ahí y es el ambiente en que se reproducen las mosquitas, por lo que en los meses de mayo y noviembre se pueden esperar brotes de estas enfermedades.

¿Y las vacunas?

Por ahora, la única enfermedad que cuenta con una vacuna es la fiebre amarilla, que ha probado su eficacia para contrarrestar su efecto letal. Para dengue, los estudios muestran hasta ahora una vacuna que tiene una eficacia del 61% en América Latina y que previene hospitalización en un 85 % y dengue severo en un 90%.

"No podemos esperar que con la vacuna solamente podemos contrarrestar la influencia de la enfermedad. El empoderamiento por parte de la comunidad para que adopte un cambio de conducta va a ser muy importante. La lucha contra las enfermedades transmitidas por vectores, y así nos lo ha demostrado la historia, no la vamos a ganar sino con un esfuerzo importante en la prevención y el control", asegura José Fernando Valderrama.

Desde la perspectiva del Ministerio de Salud, la clave está en la implementación de la EGI en el 100% de los municipios endémicos, a través de un trabajo interdisciplinario e intersectorial que logre el empoderamiento de las comunidades. "El éxito que tengamos ante la prevención y el control de estas enfermedades transmitidas por vectores solo será posible por una decidida acción liderada por los alcaldes, pero que involucre a los demás actores y trascienda a que la comunidad se eduque y reconozca ese riesgo y pueda actuar de manera conjunta en su territorio", asegura el funcionario.

No es solamente el sector salud

Los expertos coinciden en que la prevención y la educación a la comunidad es el camino para el manejo de las ETV. Y educación que se refleja en acciones concretas como: uso adecuado del toldillo, casas limpias, rejillas en las albercas o pozos de agua limpia y utilización de repelentes y de ropa adecuada para evitar el contacto con el mosquito-vector.

"Este no es un problema solamente del sector salud, porque tiene que ver con la educación, la vivienda, el suministro de agua y energía, con ambientes sanos y entornos saludables. Por eso tenemos que trabajar en conjunto. Si tuviéramos iniciativas compartidas y todos los sectores alineados seguro bajaría el índice de las enfermedades y no sería complejo de manejar este tema", anota Mercado del INS.

Por su parte, el doctor Carrasquilla, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, señala que son los municipios a los que les corresponde hacer la labor de prevención y control de estas enfermedades, porque el Ministerio de Salud solo da unas pautas generales. Las Secretarías de Salud departamentales y municipales son las que deben actuar.

"Las acciones deben estar encaminadas a una población muy bien informada y educada, que entienda muy bien cómo es la transmisión de la enfermedad para que elimine los criaderos de los mosquitos y desarrolle sus medidas preventivas. Como todo en salud pública, la principal herramienta es la educación de la comunidad para que aprenda cómo se transmite y cómo se previene la enfermedad", asegura.

Las cifras de las ETV

La información del avance y la tendencia de las enfermedades se publican de manera permanente en el Boletín Epidemiológico Semanal (http://www.ins.gov.co/boletin-epidemiologico/Paginas/default.aspx), el órgano oficial del INS que registra las cifras actualizadas de la incidencia de las ETV en el país.

Hasta el 14 de febrero de 2015 se han reportado 13.190 casos de dengue en todo el territorio nacional, de los cuales 163 casos corresponden a dengue grave, lo que representa una reducción del 5,7% con respecto al mismo periodo del año anterior. Se notifican en promedio 2.200 casos semanales. Cali, Ibagué, Medellín, Neiva, Villavicencio, Bucaramanga, Girardot, Espinal y Cúcuta son las ciudades que aportan el mayor número de casos. Para dengue grave las ciudades con mayor afectación son Cali, Ibagué, Barranquilla y Neiva.

En el caso del chikungunya, el acumulado de casos confirmados en las diferentes regiones llega a 189.959 en 31 entidades territoriales, es decir, casi todo el país. 26 millones de colombianos son susceptibles a chikungunya.

Para enfermedad de chagas el acumulado es de 44 casos, de los cuales 41 corresponden a casos crónicos y tres a casos agudos.

En leishmaniasis se reportaron 274 casos, de los cuales 263 correspondieron a leishmaniasis cutánea. Antioquia, Córdoba, Meta, Risaralda, Nariño, Santander y Bolívar concentran el 71% de carga de la enfermedad.

Para malaria el reporte fue de 2.905 casos. Un dato curioso es que tres departamentos, Chocó (53%), Antioquia (17%) y Nariño (12%) concentran el 82% de la carga de esta enfermedad. Quibdó y Tadó son los municipios que presentan el mayor número de casos. El grupo de edad más afectado corresponde al de 15 a 19 años con el 18,6% de la notificación y una concentración del 57,6% de los casos en los grupos de 15 a 44 años. Por pertenencia étnica, el 55% de los casos se presentó en población afrocolombiana.